Los números son elocuentes, pero no deben volvernos insensibles: detrás de cada estadística hay una persona. Un niño que no desayunó, que no almorzó, que llega al aula sin energía para aprender. La inseguridad alimentaria infantil no es solo un problema sanitario: afecta el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar, el crecimiento físico y las perspectivas de vida de toda una generación.
Según la Organización Mundial de la Salud, la desnutrición derivada del hambre crónica impacta directamente sobre la memoria, la capacidad de aprendizaje y el rendimiento académico. A largo plazo, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes y afecciones cardíacas. Dejar que un niño pase hambre es hipotecar su futuro —y el de la Argentina entera.
El PAICOR es uno de los programas alimentarios escolares más longevos y exitosos del país. Funciona desde hace 41 años en la Provincia de Córdoba, tiene rango de ley y es reconocido como una verdadera política de Estado que trasciende gobiernos y partidos.
Sus menús son diseñados en colaboración con equipos técnicos de tres universidades: la UNC, la UCC y la Universidad Siglo 21. Incorpora productos regionales de alto valor nutritivo como maní y miel, y trabaja en educación alimentaria y "comensalidad" —la construcción de hábitos saludables en el espacio compartido de la mesa escolar.
En 2025 cerró con 309.000 beneficiarios y en 2026 proyecta alcanzar entre 325.000 y 330.000 —lo que equivaldría a cubrir al 40% de todos los alumnos de la provincia.
¿Por qué tomar el PAICOR como base del programa nacional? Porque no es una idea nueva: es un modelo probado, evaluado y perfeccionado durante cuatro décadas que demuestra que es posible garantizar alimentación escolar de calidad a escala masiva. Sus fortalezas son exactamente lo que Argentina necesita replicar:
Alimentar Argentina propone crear un programa nacional de alimentación escolar que garantice dos comidas diarias —almuerzo y merienda— a todos los niños y niñas en edad escolar que lo necesiten, tomando como modelo institucional y operativo la experiencia del PAICOR cordobés y escalándola a las 24 provincias del país.
El programa se articula con la escuela pública como espacio central: es el lugar donde los niños están, donde se puede garantizar higiene, supervisión y continuidad, y donde la alimentación puede convertirse también en un acto educativo.
La comida principal del día, balanceada y nutricionalmente completa. Diseñada por equipos de nutrición universitarios, con criterios de variedad, valor calórico adecuado y adaptación a las características regionales de cada zona del país.
Un complemento nutritivo esencial para el horario de la tarde. Prioriza el aporte de lácteos, frutas y cereales integrales. Más que una colación, es una oportunidad de reforzar hábitos alimentarios saludables en la infancia.
Alimentar Argentina forma parte del proyecto Sanar la Argentina 2027. Si creés que la alimentación infantil debe ser prioridad de Estado, sumá tu voz y tu organización al movimiento.