Argentina cuenta con una de las plataformas continentales más ricas del mundo en recursos ictícolas, sobre 4.700 kilómetros de litoral atlántico. Y sin embargo, cada temporada, entre noviembre y junio, cientos de buques extranjeros —en 2026 se llegaron a contar más de 600, con dominio abrumador de la bandera china— se concentran sobre la "Milla 201", el borde inmediato a las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva, para explotar recursos migratorios como el calamar Illex. Ese negocio de pesca ilegal mueve un estimado de 1.000 millones de dólares anuales, y la presión que ejerce sobre el recurso es tan fuerte que la flota argentina logra capturar apenas la mitad del calamar disponible. Aun con avances recientes —una nueva disposición que permite sancionar con evidencia satelital y multas récord de más de 2.700 millones de pesos a buques de capitales chinos—, Argentina todavía no tiene jurisdicción para incautar embarcaciones fuera de las 200 millas, y las multas terminan siendo, para esas corporaciones, apenas un costo operativo más.
El problema no termina en la frontera marítima. Puertos investigadores documentaron un fenómeno de "extranjerización" de la propia flota argentina: buques registrados jurídicamente en el país pero controlados por capitales chinos, que en 2025 solo tuvieron observador a bordo en 9 de 354 viajes. A eso se suma una industria pesquera con bajo grado de procesamiento —se exporta mayormente materia prima congelada, no productos elaborados— y una infraestructura portuaria muy concentrada: Mar del Plata explica el 43% de los desembarques, mientras que puertos patagónicos con enorme potencial, como Puerto Deseado, Puerto Madryn, Rawson o Ushuaia, funcionan muy por debajo de su capacidad. La reciente Estrategia Nacional de Puertos Azules, impulsada junto a la FAO, es un paso en la dirección correcta — pero recién está empezando.
Algunos son problemas urgentes de control y soberanía; otros son oportunidades de desarrollo que hoy están desaprovechadas.
| Eje | Inversión estimada | Plazo | Resultado esperado |
|---|---|---|---|
| Soberanía y Control del Mar Argentino | USD 300M | Años 1 a 4 | Radarización completa de la Zona Económica Exclusiva |
| Industrialización y Valor Agregado | USD 250M | Años 2 a 4 | Mayor proporción de exportaciones pesqueras procesadas |
| Modernización Portuaria Federal | USD 400M | Años 1 a 4 | Puertos patagónicos con infraestructura moderna y federalizada |
| Desarrollo Naval y Puertos Azules | USD 150M | Años 2 a 4 | Industria naval nacional activa y puertos gestionados de forma sustentable |
| TOTAL DEL PLAN | USD 1.100M | 2027-2030 | Soberanía marítima efectiva y desarrollo costero federal |
Cada temporada, cientos de buques extranjeros se posicionan al borde del Mar Argentino para explotar un recurso que le pertenece al país, mientras la flota nacional captura apenas la mitad de lo disponible. Eso no es mala suerte: es la consecuencia de décadas sin una política de Estado sobre el desarrollo marítimo y portuario. El Plan Nacional de Desarrollo Marítimo y Portuario no es solo una cuestión de soberanía —aunque también lo es—: es una de las oportunidades de desarrollo más grandes y menos aprovechadas que tiene la Argentina.