Un programa nacional que une universidades públicas con laboratorios privados para producir medicamentos esenciales a bajo costo, financiar la ciencia argentina y entregarlos gratuitamente a quienes los necesitan.
Argentina tiene una industria farmacéutica desarrollada, que en el tercer trimestre de 2024 alcanzó una facturación de más de 2,1 billones de pesos, y 22 universidades con carreras de Farmacia. Sin embargo, el déficit comercial del sector fue de USD 1.496 millones en 2024, porque importamos principios activos y medicamentos terminados que perfectamente podríamos producir aquí.
Al mismo tiempo, millones de argentinos no acceden a los medicamentos que necesitan porque su precio es prohibitivo. Este programa propone resolver ambos problemas de una vez: producir más acá, más barato, y distribuirlo gratuitamente a quienes no pueden pagarlo.
El problema de fondo: el sector farmacéutico registró una caída del 26,4% en las ventas interanuales en 2024, mientras que los precios subieron sistemáticamente. Hay una Argentina que no puede comprar los remedios que necesita, y hay capacidad científica universitaria sin financiamiento suficiente. Este programa une ambos lados del problema.
El programa se basa en una alianza de tres actores que hoy trabajan por separado y que juntos pueden resolver un problema que ninguno puede resolver solo. Las universidades tienen el conocimiento. Los laboratorios tienen la capacidad productiva. El Estado tiene la demanda y el poder de compra.
Modelo similar exitoso — Brasil: La red de laboratorios públicos brasileños (Farmanguinhos, FIOCRUZ, laboratorios estatales) produce más de 100 millones de unidades de medicamentos por año, con costos entre 3 y 8 veces menores al mercado privado. El programa argentino adopta un modelo híbrido público-privado que aprovecha la capacidad instalada existente sin requerir inversión estatal en plantas propias.
En Argentina hay 22 universidades que cuentan con la carrera de Farmacia, con laboratorios equipados, docentes investigadores y capacidad real de desarrollar y controlar medicamentos. El programa las convoca a todas como socias activas, con financiamiento por resultados.
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Red Nacional¿Qué aporta cada universidad? Cada facultad participante recibe financiamiento por fármaco desarrollado y certificado. Los fondos se destinan a equipamiento de laboratorios, salarios de investigadores, becas para estudiantes avanzados y publicación científica. Las universidades retienen la propiedad intelectual de los desarrollos, que el Estado licencia pagando un canon anual.
El programa comienza con los medicamentos de mayor demanda en el sistema de salud público argentino, todos incluidos en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS y producibles con la tecnología disponible en el país.
¿Por qué medicamentos genéricos? Los genéricos tienen exactamente la misma eficacia y seguridad que los medicamentos de marca, porque contienen el mismo principio activo en igual dosis. La OMS los promueve mundialmente. En Argentina, la Ley 25.649 de prescripción de genéricos existe desde 2002 pero su aplicación es inconsistente. Este programa la potencia con producción nacional a escala.
Base de comparación: Se comparan los precios de compra actuales del Ministerio de Salud en licitaciones públicas contra los precios proyectados del programa (producción universitaria + laboratorio + ganancia razonable + sin intermediarios). Los ahorros estimados son conservadores: la experiencia internacional muestra reducciones de entre el 60% y el 85% en programas similares.
El financiamiento universitario: El canon del 15% sobre el precio de venta al Estado va directamente a la facultad que desarrolló el medicamento. Para una universidad mediana con 10 medicamentos en el programa, esto puede representar entre USD 2 y 5 millones anuales de financiamiento extra-presupuestario — sin depender del Ministerio de Educación ni de la partida presupuestaria anual. Una fuente de fondos estable, predecible y vinculada a resultados concretos.
Quiénes reciben los medicamentos sin pagar
Todos los beneficiarios del sistema previsional reciben gratuitamente los medicamentos del programa para sus patologías crónicas. Hoy gastan hasta el 40% de su haber en remedios.
Beneficiarios de pensiones por discapacidad y personas con certificado de discapacidad vigente, sin límite de ingresos.
Beneficiarios de AUH, Potenciar Trabajo y programas sociales nacionales, con receta médica del sistema público.
Toda persona atendida en hospitales públicos de cualquier provincia recibe los medicamentos del programa durante su tratamiento, sin costo.
Precios regulados en farmacias privadas
Los medicamentos del programa tienen precio máximo de venta en farmacias privadas, fijado por el Estado en un valor un 30% superior al precio de compra estatal. Mucho menor que el precio de mercado actual.
Las obras sociales y prepagos están obligados a cubrir al 100% todos los medicamentos del programa para sus afiliados. El Estado subsidia la diferencia a las obras sociales más pequeñas.
Las farmacias adheridas al programa reciben los medicamentos a precio regulado y deben venderlos al precio oficial. No pueden negarse a dispensarlos.
El Estado garantiza el abastecimiento continuo. Se elimina el desabastecimiento planificado que hoy usan algunos laboratorios para presionar los precios.
Todos los jubilados y pensionados reciben gratis los medicamentos para sus enfermedades crónicas. Hoy muchos deben elegir entre comer y medicarse.
El canon por licencia genera entre USD 2 y 8 millones anuales por facultad, sin depender de la partida presupuestaria anual. La ciencia argentina se paga a sí misma.
Toda la lista esencial de la OMS producida localmente con estándares internacionales. Soberanía sanitaria real sobre los medicamentos que más necesita la población.
Reducción significativa del déficit comercial farmacéutico al producir localmente lo que hoy se compra en el exterior, ahorrando divisas al país.
Miles de investigadores, docentes y becarios con financiamiento estable vinculado a resultados. La universidad pública como motor de la industria farmacéutica nacional.
El excedente de producción se exporta a países vecinos, generando divisas y consolidando a Argentina como polo farmacéutico regional.
Argentina tiene las universidades, tiene los laboratorios, tiene los científicos y tiene el conocimiento. Lo que no tiene es la decisión política de unirlos al servicio de la salud del pueblo.
Este programa no le pide nada al mercado que el mercado no quiera dar. Le pide a la ciencia argentina que haga lo que sabe hacer, le paga justo por eso, y pone al Estado en el lugar que le corresponde: garantizando que cada jubilado, cada persona con discapacidad, cada familia sin recursos tenga acceso a los medicamentos que necesita para vivir con dignidad.
Sanar la Argentina también significa que ningún argentino tenga que elegir entre comer y medicarse.