Argentina tiene una de las industrias satelitales más desarrolladas de América Latina. INVAP diseña y construye satélites completos de 100 a 750 kilogramos. CONAE opera el sistema SAOCOM, uno de los dos únicos radar satelitales del hemisferio sur. Satellogic lanzó más de una docena de satélites comerciales. Y en 2026, ATENEA se convirtió en el primer satélite argentino en viajar a la Luna, seleccionado por NASA para la misión Artemis II.
Sin embargo, ningún satélite argentino ha sido puesto en órbita por un cohete argentino. El país domina el diseño pero depende completamente del exterior para el acceso al espacio. El proyecto Tronador II, iniciado en la década de 2000, acumuló más de diez años de retraso, fue detenido a fines de 2025 y su financiamiento eliminado en el presupuesto 2026. Un análisis internacional lo describió con crudeza: "esto es lo que ocurre cuando una capacidad se persigue a través de ciclos de financiamiento de corto plazo".
La causa del fracaso no es técnica. Es la ausencia de un esquema institucional que garantice continuidad de inversión más allá de cada gobierno. Este plan viene a resolver precisamente eso.
Impulsar el programa SARE II: 4 satélites ópticos de 100-250 kg, resolución de 1 metro, órbita a 550 km.
Ley de Industria Aeroespacial con incentivos concretos:
Reactivar el Centro Espacial Punta Indio (CEPI-La Capetina) como base de validación tecnológica.
Desarrollar un lanzador orbital de combustible sólido para cargas de hasta 100 kg a órbita baja.
Preservar y reorientar la capacidad del Tronador hacia validación suborbital.
Integrar capacidades industriales existentes en la cadena de valor.
Desarrollar un centro de lanzamiento comercial en la Patagonia para órbitas polares y heliosincrónicas.
Ofrecer lanzamientos a países de la región que hoy dependen de proveedores externos.
Blindar el sector contra los ciclos políticos.
| Componente | Inversión estimada | Plazo | Resultado esperado |
|---|---|---|---|
| SARE II — Constelación de 4 satélites ópticos | USD 140M (fase inicial) | 2027-2030 | Revisita diaria del territorio nacional |
| SABIA-Mar — Lanzamiento | USD 26,5M | 2027 | Satélite oceánico en órbita |
| Reactivación CEPI Punta Indio | USD 5-8M | 2027-2029 | Base de ensayos suborbitales operativa |
| Cohete sólido orbital (hasta 100 kg) | USD 50-80M | 2027-2033 | Primer lanzador orbital argentino |
| Recuperación tecnológica Tronador (suborbital) | USD 150-250M | 2030-2035 | Validación suborbital de propulsión líquida |
| Estudio de puerto espacial patagónico | USD 2-3M | 2030-2031 | Definición de sitio y prefactibilidad |
| Puerto espacial (construcción por etapas) | USD 300-500M | 2035-2040 | Centro de lanzamiento comercial |
| FONESPACIO — Fondo operativo 10 años | USD 400-600M | 2027-2037 | Sostenimiento del ecosistema |
| TOTAL ESTIMADO | USD 3.000-4.000M | 2027-2040 | Industria aeroespacial integrada y sostenible |
Argentina demostró que puede llegar a la Luna con ATENEA. Pero un país que fabrica satélites y no puede lanzarlos es un país a medias. Cuarenta años de planes interrumpidos nos dejaron con capacidades brillantes y resultados inconclusos. Este plan propone cambiar la lógica: no un proyecto heroico más, sino un ecosistema institucional sostenible en el tiempo. La diferencia entre Argentina y las potencias aeroespaciales no es el talento — es la continuidad.