En agosto de 2023, bajo la presidencia de Alberto Fernández, Argentina fue invitada formalmente a incorporarse a los BRICS como miembro pleno a partir del 1 de enero de 2024. La decisión fue respaldada por una intensa actividad diplomática que incluyó la firma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en China y el apoyo explícito de los cancilleres de India, Rusia y China.
Sin embargo, el 29 de diciembre de 2023, a menos de un mes de asumir, el gobierno de Javier Milei envió cartas formales a los líderes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica comunicando que Argentina no se incorporaría al bloque. El argumento fue que "la política exterior del actual gobierno difiere en muchos aspectos de la del gobierno anterior".
La paradoja central: en esas mismas cartas, Milei reafirmó a cada líder de los BRICS su "compromiso de intensificar los vínculos bilaterales, en particular los flujos de comercio e inversión". Es decir, Argentina pretendía conservar los beneficios económicos de la relación con los BRICS mientras renunciaba a la capacidad de negociarlos institucionalmente.
El costo financiero: Argentina perdió acceso al Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que hacia fines de 2025 había aprobado 139 proyectos por USD 42.900 millones, con un capital autorizado de USD 100.000 millones y calificaciones AA+/AA de Fitch y S&P. A diferencia de los organismos tradicionales, el NDB no condiciona sus préstamos a planes de ajuste fiscal o reformas estructurales.
El costo comercial: los BRICS ampliados representan cerca del 40% del PIB global y el 24% del comercio internacional. En 2022, Argentina exportó a los países del BRICS+ un total de USD 28.180 millones, equivalente al 31,9% del total exportado. Las exportaciones bonaerenses a los BRICS+ alcanzaron USD 12.996 millones, casi el 40% del total provincial.
El costo de opcionalidad: el bloque concentra los mercados que demandan estructuralmente lo que Argentina ofrece: alimentos, proteínas, litio, gas, petróleo y servicios basados en conocimiento. Occidente representa apenas el 12% de la población mundial y alrededor del 20% del crecimiento económico global, mientras que el mayor dinamismo económico se concentra cada vez más en Asia, África y el mundo emergente.
El argumento oficial y su falacia: el gobierno argentino sostiene que no ingresar a los BRICS no afecta el comercio bilateral, porque Argentina puede seguir desarrollando relaciones individuales con cada uno de los países miembros. Este argumento confunde resiliencia de corto plazo con desventaja estructural de largo plazo. El comercio bilateral depende de la buena voluntad del otro y de la capacidad negociadora argentina. Dentro del marco BRICS, Argentina podría participar en negociaciones colectivas de acuerdos de swap de monedas, definición conjunta de estándares de facilitación comercial y reglas uniformes de protección de inversiones. Más importante aún: fuera del marco BRICS, Argentina queda excluida del proceso de desdolarización, uno de los ejes centrales de la agenda del bloque.
Argentina solicita formalmente su reingreso a los BRICS como miembro pleno, aprovechando la puerta abierta que el bloque ha mantenido. Brasil y China son los principales impulsores del ingreso argentino.
Brasil, incluso durante el gobierno de Bolsonaro, no abandonó su presencia en los BRICS, sino que la profundizó. Argentina debe seguir el ejemplo brasileño de participación constante, independientemente del signo político del gobierno de turno.
Argentina solicita su incorporación como accionista del NDB, con una participación inicial que le permita acceder a financiamiento en condiciones favorables.
Argentina impulsa activamente el uso de monedas locales en el comercio con los países BRICS, comenzando con el mecanismo de swap de yuanes con China y avanzando hacia un esquema similar con Brasil en reales.
Durante el gobierno de Alberto Fernández, Brasil y Argentina negociaron un acuerdo de financiación comercial sin uso del dólar, con el respaldo del NDB como garante de pago. Lula propuso explícitamente "comerciar en yuanes" con Argentina, aprovechando el swap que el Banco Central argentino posee con China.
Argentina promueve dentro de los BRICS la "Agenda de Seguridad Alimentaria, Energética y de Minerales Críticos", con los siguientes componentes:
Argentina participa activamente del Foro BRICS sobre la Asociación para la Nueva Revolución Industrial (PartNIR), el principal espacio multilateral para la cooperación industrial Sur-Sur.
En sus cinco años de trayectoria, el Centro de Innovación PartNIR (BPIC) ha organizado más de 50 eventos de intercambio y concretado 138 proyectos de cooperación, con inversiones totales que superan los USD 9.100 millones. La edición 2026 se enfocó en manufactura inteligente, automatización, IA aplicada a la industria y desarrollo digital y verde.
Argentina coordina posiciones con los BRICS en los siguientes foros:
Argentina desarrolla proyectos de cooperación energética con los países BRICS en tres áreas:
El reingreso a los BRICS se consolida como política de Estado, consensuada con las principales fuerzas políticas, los gobernadores y el sector productivo.
Brasil, incluso con Bolsonaro, mantuvo su participación en los BRICS. Argentina debe seguir ese ejemplo. Las elecciones de 2027 no deberían decidir si Argentina permanece en los BRICS, sino qué propone Argentina dentro de los BRICS.
| Fase | Período | Acciones principales |
|---|---|---|
| Fase 1 · Preparación | 2027 (primeros 100 días) | Designación de embajadores en puestos clave. Reunión con Brasil y China para coordinar el reingreso. Elaboración de la Agenda Argentina para los BRICS. |
| Fase 2 · Reingreso formal | 2027-2028 | Solicitud formal de ingreso a los BRICS. Ingreso al NDB como accionista. Reactivación del Diálogo Estratégico para la Coordinación y Cooperación Económica con China (paralizado desde 2023). |
| Fase 3 · Participación activa | 2028-2029 | Participación en el Foro PartNIR. Negociación de acuerdos de swap en monedas locales con Brasil y China. Proyectos de cooperación industrial y tecnológica. |
| Fase 4 · Consolidación | 2029-2030 | Argentina recupera su lugar en el G20, la ONU y los foros regionales. La causa Malvinas vuelve a la agenda internacional con respaldo del Sur Global. El financiamiento del FMI es complementado por financiamiento de desarrollo diversificado. |
Argentina tiene una oportunidad histórica de reconstruir una política exterior que la represente en el mundo. La decisión de 2023 de no ingresar a los BRICS fue un error estratégico que redujo las opciones de Argentina en un momento en que el país más necesitaba diversificar sus fuentes de financiamiento, mercados y socios. El reingreso a los BRICS no implica salir del FMI, del BID, del Mercosur ni de los acuerdos con Occidente. Implica sumar una mesa de negociación sin abandonar las existentes. Implica ampliar el menú de opciones en lugar de reducirlo. Como dijo Lula: "Los BRICS no pueden ser un club cerrado. El G7 es un club cerrado". Argentina necesita ser parte de los clubes abiertos, donde puede negociar con múltiples actores desde sus propios intereses.