⚖️ Justicia Penal Juvenil · Reforma con Educación · Sanar Argentina 2027

Que un adolescente entre a un centro de detención
y salga con un título, no con más violencia aprendida

"En febrero de 2026, Argentina bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Este proyecto propone llevarla a los 12 para delitos graves, alineando al país con Brasil, México y otros cinco países de la región. Pero bajar la edad sin cambiar lo que pasa adentro del sistema no resuelve nada: hoy, casi ningún instituto de menores del país tiene siquiera escuela secundaria completa. La diferencia entre un pibe que reincide y uno que no está, la mayoría de las veces, en si accedió a estudiar o no."
14 años
Edad de imputabilidad vigente en Argentina desde la Ley 27.801 (febrero de 2026); este proyecto propone extenderla a los 12 en delitos graves
7 países
De América Latina ya fijan la imputabilidad en los 12 años: Brasil, México, Ecuador, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Honduras
50% vs. 3%
Tasa de reincidencia general frente a la de quienes accedieron a estudios universitarios durante su condena
"Es terrible"
Así describió la coordinadora nacional de educación en contextos de encierro la falta de secundaria en los institutos de menores de casi todas las provincias
Lo que cambió, y lo que todavía falta
Bajar la edad no alcanza si adentro no cambia nada
14 años
Nueva edad de imputabilidad en Argentina desde la Ley 27.801, tras cuarenta años con el piso en 16
54%
De los presos del país no participa de ningún programa educativo dentro de las unidades penales
2,5%
De la población penitenciaria cursa estudios universitarios o terciarios, según el último relevamiento nacional
3%-15%
Tasa de reincidencia entre quienes cursaron una carrera universitaria durante su condena, según programas universitarios en cárceles
Solo 2
Jurisdicciones del país (CABA y la provincia de Buenos Aires) tienen escuela secundaria completa en sus institutos de menores
15 años
Pena máxima de prisión que prevé la nueva ley argentina para adolescentes de 14 y 15 años

La reforma sancionada en febrero de 2026 (Ley 27.801) bajó la edad mínima de imputabilidad de 16 a 14 años, después de una discusión reactivada por hechos de alto impacto como el crimen de Jeremías Monzón en Santa Fe. Este proyecto sostiene que ese piso debería bajar más, hasta los 12 años, para delitos graves —homicidio, abuso sexual, delitos cometidos con armas—, en línea con lo que ya rige en Brasil, México, Ecuador, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Honduras. Es una posición en el extremo más bajo del debate internacional: el Comité de los Derechos del Niño de la ONU recomienda no bajar de los 14 años, y UNICEF Argentina sostiene que no hay evidencia de que reducir la edad de imputabilidad mejore la seguridad. Este proyecto no ignora esa discusión —la retoma más abajo, en la sección de posiciones en debate— pero sostiene que la pregunta central no debería ser solo a qué edad se es punible, sino qué le ofrece el Estado a un adolescente privado de su libertad para que no vuelva a delinquir.

Y en ese punto, el sistema argentino tiene un problema documentado y real: más de la mitad de los detenidos del país no accede a ningún programa educativo, y apenas el 2,5% cursa estudios universitarios o terciarios. La propia coordinadora nacional de la modalidad de Educación en Contextos de Encierro reconoció que, salvo en CABA y la provincia de Buenos Aires, los institutos de menores del resto del país ni siquiera tienen escuela secundaria disponible —"es terrible", en sus propias palabras—. Al mismo tiempo, la evidencia sobre lo que sí funciona es contundente: la tasa de reincidencia general ronda el 50%, pero cae a entre el 3% y el 15% entre quienes lograron estudiar una carrera universitaria durante su condena, según los propios programas universitarios que ya funcionan en cárceles argentinas desde 1983. La ley de ejecución penal para adultos ya reconoce esto con un "estímulo educativo" que reduce meses de condena por cada nivel educativo aprobado. Este proyecto lleva esa misma lógica, ampliada, al sistema penal juvenil.

Cómo se ubica Argentina en el mundo
Edad mínima de responsabilidad penal, comparada
País / regiónEdad mínimaObservación
Trinidad y Tobago7 añosUno de los pisos más bajos del mundo, cuestionado por organismos de DD.HH.
Escocia8 añosEl más bajo de Europa, con sanciones orientadas a la reinserción
Estados UnidosSin piso nacional22 estados no fijan edad mínima; a nivel federal, la práctica ronda los 11 años
Francia13 añosPresunción de incapacidad hasta esa edad; responsabilidad plena a los 18
Brasil, México, Ecuador, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Honduras12 añosCon medidas socioeducativas diferenciadas del sistema adulto
Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Venezuela14 añosVenezuela subió de 12 a 14 en 2015 tras cuestionamientos internacionales
Italia14 añosSectores políticos impulsan bajarla a 12-13 tras el aumento de la criminalidad juvenil
Argentina (hasta 2025)16 añosUno de los pisos más altos de la región durante más de 40 años
Argentina (desde 2026)14 añosLey 27.801, con pena máxima de 15 años de prisión
Seis ejes de la reforma
El sistema propuesto: imputabilidad, educación y seguimiento clínico
Eje 1
Imputabilidad a los 12 Años en Delitos Graves
Extender el nuevo régimen penal juvenil a partir de los 12 años para homicidio, abuso sexual y delitos cometidos con armas de fuego, manteniendo la separación del sistema de adultos.
Alineación con Brasil, México, Ecuador, Costa Rica, Panamá, El Salvador y Honduras
Aplicable únicamente a delitos graves taxativamente enumerados, no a toda infracción
Evaluación de madurez y comprensión del hecho como parte del proceso judicial
Eje 2
Escolaridad Secundaria Obligatoria en los Centros
Garantizar escuela secundaria completa en todos los institutos de menores del país, hoy inexistente fuera de CABA y la provincia de Buenos Aires.
Extensión del "estímulo educativo" ya vigente para adultos al sistema juvenil
Reducción de meses de condena por cada ciclo lectivo aprobado
Docentes y materiales en todos los institutos, sin excepción provincial
Eje 3
Titulación Universitaria como Vía Prioritaria a la Libertad
Convenios con universidades públicas para cursar una carrera completa durante la condena, como camino directo hacia la libertad plena.
Quien completa una carrera universitaria accede a la libertad total por esa vía
Para quienes no completen ese camino, rigen los mecanismos ordinarios de libertad condicional y revisión periódica de condena, evaluados caso por caso
Modelo inspirado en los programas UBA XXII y Universidad de Cuyo, ya activos en cárceles de adultos
Eje 4
Seguimiento Psiquiátrico para Trastornos Graves de Conducta
Evaluación clínica obligatoria al ingreso para identificar a los jóvenes con trastornos graves de conducta y rasgos de insensibilidad emocional severos.
La psiquiatría no diagnostica "psicopatía" en menores porque la personalidad está en formación; se trabaja con trastorno de conducta grave y rasgos de riesgo
Seguimiento terapéutico intensivo y personalizado durante y después de la condena
Equipos especializados en conducta antisocial juvenil, no solo custodia
Eje 5
Régimen Diferenciado del Sistema de Adultos
Centros exclusivos para menores, sin contacto con la población penal adulta, como ya establece la Ley 27.801.
Infraestructura y personal específicos para adolescentes
Modelo de referencia: la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente de Chile
Prohibición expresa de alojamiento conjunto con adultos en ningún caso
Eje 6
Sistema Nacional de Seguimiento de Reincidencia
Registro público y auditable de la reincidencia por centro y tipo de intervención, para medir qué funciona y corregir lo que no.
Datos abiertos sobre resultados educativos, psiquiátricos y de reincidencia
Revisión anual del sistema según evidencia, no según consigna política
Comparación permanente con la experiencia de otros países de la región
Cuánto cuesta y a quién llega
Inversión estimada por eje (2027-2030)
EjeInversión estimadaPlazoResultado esperado
Reforma legal y capacitación judicialUSD 20MAño 1Nuevo marco normativo en vigencia
Infraestructura educativa secundariaUSD 150MAños 1 a 3Escuela secundaria completa en todos los institutos del país
Convenios universitarios y becasUSD 40MAños 2 a 4Oferta universitaria activa en los principales centros
Seguimiento psiquiátrico especializadoUSD 90MAños 1 a 4Equipos clínicos en todos los institutos de régimen cerrado
Sistema Nacional de Seguimiento de ReincidenciaUSD 15MAños 1 a 4Datos públicos y auditables sobre resultados reales
TOTAL DEL PLANUSD 315M2027-2030Sistema penal juvenil medido por resultados, no solo por consigna
Estimación propia. El estímulo educativo (reducción de condena por estudios) ya existe en la ley de ejecución penal para adultos; este plan lo extiende y refuerza específicamente para el nuevo régimen penal juvenil.
De acá a 2030
Cronograma de ejecución
Año 1 · 2027
Reforma legal y diagnóstico de infraestructura
Se extiende la ley y se releva la situación real de cada instituto
Sanción de la extensión a los 12 años en delitos graves. Diagnóstico federal de la infraestructura educativa disponible en cada instituto de menores del país.
Año 2 · 2028
Escuelas secundarias y seguimiento psiquiátrico en marcha
Todos los institutos tienen, por primera vez, secundaria completa
Puesta en funcionamiento de la escolaridad secundaria en los institutos que hoy no la tienen. Arranque del programa de seguimiento psiquiátrico especializado.
Año 3 · 2029
Convenios universitarios activos
Primeros jóvenes cursando carreras universitarias completas
Convenios con universidades públicas operando en los principales centros. Primeras revisiones de condena vinculadas a la trayectoria educativa.
Año 4 · 2030
Resultados medidos y sistema consolidado
Primeros datos reales de reincidencia por tipo de intervención
El Sistema Nacional de Seguimiento de Reincidencia publica sus primeros resultados, permitiendo ajustar el sistema según evidencia concreta.
Resultados proyectados al 2030
Un sistema que se mide por lo que logra, no por la edad que fija
100%
De los institutos de menores con escuela secundaria completa disponible — vs. solo 2 jurisdicciones hoy
Vigente
Reducción de condena por trayectoria educativa, replicando el estímulo ya existente para adultos
Vía real
La titulación universitaria como camino verificable hacia la libertad total, no solo una promesa
Especializado
Seguimiento psiquiátrico para los casos de mayor riesgo, en lugar de solo encierro
Auditado
El sistema mide y publica su propia tasa de reincidencia por tipo de intervención
Diferenciado
Ningún menor comparte centro de detención con la población penal adulta
Un debate que no se cierra por decreto
Posiciones en discusión

Bajar la edad de imputabilidad es una de las decisiones de política criminal más discutidas del mundo, y este proyecto no pretende cerrar ese debate. El Comité de los Derechos del Niño de la ONU recomienda no fijar la edad mínima por debajo de los 14 años, y organismos como UNICEF Argentina sostienen que no existe evidencia de que bajar la edad reduzca la criminalidad adolescente, señalando además que el encierro sin acompañamiento suele aumentar la reincidencia. Dinamarca y Georgia son citados frecuentemente como ejemplos de países que revirtieron reformas similares tras evaluar sus resultados. Organizaciones de derechos humanos advierten, además, que aplicar el sistema penal a edades muy tempranas puede exponer al Estado a responsabilidad internacional.

Este proyecto sostiene que, si la sociedad argentina decide avanzar en esa dirección —como ya lo hizo en 2026 al bajar de 16 a 14 años—, la única forma de hacerlo de manera responsable es garantizando, al mismo tiempo, que el sistema ofrezca una salida real: educación obligatoria, un camino verificable hacia la universidad, y seguimiento clínico especializado para quienes más lo necesitan. El Sistema Nacional de Seguimiento de Reincidencia, incluido como Eje 6, existe precisamente para que esta política se someta a la misma evidencia que hoy se usa para cuestionarla.

Ni impunidad ni solo encierro
Que la reforma penal juvenil se mida por cuántos pibes no vuelven a delinquir

Bajar una edad en una ley es fácil. Construir un sistema que realmente cambie la trayectoria de un adolescente es mucho más difícil, y es lo que este proyecto se propone hacer: educación secundaria garantizada, una vía real hacia la universidad, seguimiento psiquiátrico para los casos más graves, y un sistema que audite sus propios resultados en lugar de sostenerse solo en una consigna.

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