El consumo de drogas en Argentina no es un fenómeno marginal ni estable: viene creciendo de forma sostenida. Entre 2010 y 2017, el consumo reciente de alguna droga ilícita en la población general más que se duplicó, del 3,6% al 8,3%. Y en 2025, la propia SEDRONAR relevó que el 16% de los estudiantes secundarios ya probó marihuana, cocaína, éxtasis, paco, inhalables u otras sustancias, y el 10,4% lo hizo en el último mes — una cifra que anticipa que el problema no va a reducirse solo, sin una política activa de prevención y tratamiento. En ese mismo contexto, el presupuesto de SEDRONAR cayó 29% en términos reales, de $92.446 millones a $65.749 millones, justo cuando la demanda de asistencia debería estar creciendo.
La Ley Nacional de Salud Mental, sancionada en 2010, estableció un mandato claro: reemplazar progresivamente el encierro en hospitales psiquiátricos por una red de dispositivos comunitarios —entre ellos, las casas de medio camino— que acompañen a la persona en su reinserción social, familiar y laboral. Quince años después, ese mandato está lejos de cumplirse de forma pareja en el país: mientras algunas provincias avanzaron con programas propios, la realidad es de una fragmentación extrema y una escala mínima. La primera casa de medio camino específica para adicciones inaugurada en Mendoza en 2025 tiene capacidad para apenas cuatro personas, y toda la provincia de Río Negro cuenta con 25 espacios en total, sumando todos los tipos de dispositivo disponibles. Mientras tanto, el Congreso debate actualmente una reforma de la ley, con posiciones que van desde cambios que buscan mejorar su implementación hasta propuestas que sus críticos consideran una derogación de fondo. Este plan no toma partido en ese debate legislativo puntual, pero sí sostiene un principio: sin una red real de tratamiento y reinserción, perseguir el narcotráfico solo desplaza el problema, no lo resuelve.
El combate al narcotráfico y la rehabilitación sanitaria hoy funcionan como si fueran dos políticas distintas, cuando en realidad son dos caras del mismo problema.
| Eje | Inversión estimada | Plazo | Resultado esperado |
|---|---|---|---|
| Persecución del Narcotráfico y Narcomenudeo | USD 90M | Años 1 a 4 | Control territorial focalizado en las organizaciones criminales |
| Red Federal de Casas de Medio Camino | USD 200M | Años 1 a 4 | Cobertura real en las 24 jurisdicciones, no solo en algunas provincias |
| Plan Nacional de Salud Mental para el Adicto | USD 150M | Años 1 a 4 | Tratamiento integral con continuidad post-alta |
| Restitución del Presupuesto de SEDRONAR | USD 80M | Año 1 | Presupuesto protegido por ley, sin caída real |
| Prevención Escolar y Reinserción Laboral | USD 80M | Años 1 a 4 | Menor consumo adolescente y menor reincidencia |
| TOTAL DEL PLAN | USD 600M | 2027-2030 | Sistema integrado de control y rehabilitación, no dos políticas separadas |
El 16% de los adolescentes argentinos ya probó una droga ilícita, mientras el presupuesto del organismo a cargo de prevenir y tratar las adicciones cayó 29% en términos reales. La Ley de Salud Mental ordena desde hace quince años un modelo de tratamiento comunitario que todavía funciona a escala mínima. El Plan Nacional contra las Adicciones y Rehabilitación Sanitaria no elige entre perseguir al narcotráfico o cuidar a la persona adicta: sostiene que solo se puede ganar esta batalla haciendo las dos cosas al mismo tiempo.