El Gran Rosario es, desde hace años, el complejo agroexportador más grande del mundo. Concentra más de 30 terminales portuarias sobre el río Paraná, entre Timbúes y San Nicolás, que despachan la mayor parte de la soja, el maíz, el trigo, la harina, el aceite y el biodiésel que Argentina exporta. Es la salida al mar de la producción de la Pampa Húmeda, del NOA, de Cuyo y del Litoral. Y sin embargo, ese complejo se abastece en un 90% por camión. Cada año, en época de cosecha, más de 5.000 camiones por día ingresan a las terminales del Gran Rosario, saturando las rutas de acceso, generando colas de horas y aumentando el costo logístico de la exportación argentina en miles de millones de dólares.
La paradoja es que el complejo está rodeado de vías ferroviarias. Las líneas Mitre, San Martín, Belgrano y Urquiza confluyen en el Gran Rosario. Pero las terminales no tienen conexión ferroviaria directa entre sí: cada una opera su propio acceso, sin un sistema integrado que permita que un tren descargue en varias terminales en un solo ciclo. El resultado es que el ferrocarril llega hasta la puerta del complejo, pero no puede entrar. Este corredor propone construir 180 km de conexión ferroviaria directa entre las terminales, con un trazado en anillo que permite que los trenes circulen en ciclo continuo entre Timbúes, San Lorenzo, Rosario, Villa Constitución y San Nicolás. Es la obra más corta y menos costosa de todo el plan, y la que más impacto tiene sobre la competitividad de la exportación argentina.
El trazado recorre la margen derecha del río Paraná, conectando directamente las terminales portuarias más importantes del complejo agroexportador:
El Corredor 5 no es un corredor más: es el eje estructural de todo el Plan Nacional de Reconstrucción Ferroviaria. Los Corredores 1, 2, 3 y 4 llevan la producción del NOA, Cuyo, la Patagonia y el Litoral hasta el Gran Rosario. Pero sin el Anillo, esa producción no puede entrar a las terminales por ferrocarril: tiene que bajarse del tren y subirse a un camión para recorrer los últimos kilómetros. El Anillo es lo que convierte a los cuatro corredores en un sistema integrado, en lugar de cuatro líneas sueltas que terminan en la puerta del complejo portuario.
| Componente | Inversión estimada | Detalle |
|---|---|---|
| Construcción del anillo principal | USD 720M | 180 km de vía nueva a estándares para trenes de 100 vagones a 80 km/h |
| Playas de maniobras y accesos a terminales | USD 350M | Playas en cada terminal, con capacidad para trenes completos |
| Conexiones con las líneas existentes | USD 200M | Conexiones con las líneas Mitre, San Martín, Belgrano y Urquiza |
| Señalización y sistemas de control | USD 100M | Control de tráfico ferroviario centralizado para operación en ciclo continuo |
| Material rodante de carga | USD 50M | Locomotoras diésel de 80 km/h y vagones tolva y tanque |
| Integración con el Corredor Bioceánico | USD 20M | Obras de conexión en Rosario con el futuro Corredor Bioceánico Central |
| TOTAL DEL CORREDOR | USD 1.440M | Anillo Ferroviario de los Puertos del Paraná, 180 km |
El cálculo de empleo en construcción se apoya en el mismo criterio utilizado en el Plan Nacional de Reconstrucción Ferroviaria: 6,25 empleos por cada USD 1 millón invertido, proporción que surge del proyecto de tren bala de 2008 (25.000 empleos para USD 4.000 millones). Aplicando ese criterio a los USD 1.440M del Corredor 5, la obra generaría del orden de 10.000 empleos en distintos momentos de su ejecución, de los cuales aproximadamente 2.000 serían directos y 8.000 indirectos.
El empleo operativo permanente en el anillo se calculó con la dotación real actual de Trenes Argentinos Cargas: 4.021 empleados para 7.600 kilómetros de vía, una proporción de 0,53 empleados por kilómetro, aplicada a los 180 km del corredor. A esto se suman los puestos de trabajo que se generan en las terminales portuarias al aumentar el volumen operado por ferrocarril, que se estiman en más de 3.000 puestos adicionales en el complejo del Gran Rosario.
El Gran Rosario concentra más de 30 terminales portuarias que despachan la mayor parte de lo que Argentina exporta al mundo. Y ese complejo se abastece en un 90% por camión, con miles de camiones por día saturando las rutas de acceso y encareciendo el costo logístico de la exportación argentina. El Corredor 5 es la obra más corta de todo el plan —apenas 180 km— pero es el eje estructural del sistema: conecta directamente por riel todas las terminales del Gran Rosario, y sin él los otros cuatro corredores no tienen salida al mar. Es la inversión mínima para el impacto máximo.