Argentina tiene afuera el equivalente a su PBI entero. Ese dinero no paga impuestos, no genera crédito, no financia infraestructura y no crea empleo. No está afuera porque los argentinos no quieran al país: está afuera porque históricamente el sistema impositivo castigó a quienes declaraban, la inflación destruyó el valor de los ahorros en pesos y la inestabilidad jurídica hizo racional esconder el capital.
La solución no es otro blanqueo temporal con alícuota alta que se olvida al año siguiente. La solución es cambiar el cálculo permanentemente: hacer que tener el dinero en Argentina dentro del sistema sea, para siempre, más conveniente que tenerlo afuera. Eso es lo que este programa propone.
Argentina hizo seis blanqueos desde 1987. En todos los casos, el resultado fue el mismo: recaudación inicial seguida de refuga de capitales en cuanto se cumplió el período de estabilidad prometido. ¿Por qué? Porque todos ofrecían el mismo incentivo erróneo: "pagá hoy para que te dejemos tranquilo unos años." Nadie ofreció algo mejor del otro lado.
El propietario de USD 1 millón en el exterior tiene hoy un cálculo racional: mantenerlo afuera es gratis (no paga nada), traerlo cuesta (la alícuota del blanqueo) y el sistema al que entraría tampoco es atractivo (35% de Ganancias, impuesto al cheque, IIBB en cascada). Esta propuesta cambia los tres términos de ese cálculo simultáneamente.
El contribuyente declara todos sus activos no exteriorizados (efectivo en el colchón, cuentas en el exterior, inmuebles, criptoactivos) y paga una alícuota única sobre el total.
Al adherirse al blanqueo, el contribuyente queda automáticamente bajo el nuevo régimen impositivo propuesto. No es una promesa: es un derecho adquirido garantizado por ley.
El dinero depositado en el sistema bancario multiplica el crédito disponible para PyMEs. El capital invertido genera actividad económica real, empleos y mayor recaudación futura.
Las alícuotas son crecientes en el tiempo para generar urgencia de adhesión. El sistema premia a los primeros en regularizar y se cierra definitivamente al año. Pasada la ventana, no hay acceso al nuevo régimen.
Ingresá el capital que tenés fuera del sistema y el período en el que pensás adherir. La calculadora te muestra el costo del blanqueo, el ahorro fiscal a 10 años en el nuevo régimen y la diferencia neta.
El dinero que hoy está en el colchón o en el exterior no genera empleos, no financia PyMEs y no paga impuestos. Cuando entra al sistema bancario, se multiplica: los bancos prestan entre 7 y 8 veces su depósito a través del multiplicador monetario.
Este programa es la llave que activa todos los otros. El capital que regresa financia los corredores bioceánicos vía bonos soberanos, da crédito a las PyMEs, y los contribuyentes adheridos quedan bajo la nueva escala progresiva de Ganancias y la reforma impositiva completa.
Estos tres documentos forman un sistema fiscal integrado. El retorno de capitales financia el Estado mientras bajan las tasas. Las tasas más bajas atraen más capital. El capital genera empleo y actividad. La actividad aumenta la base imponible. La base más amplia permite bajar las tasas aún más. El círculo virtuoso que Argentina necesita.