Argentina tiene la materia prima, tiene los costos de producción competitivos y tiene el marco legal (el RIGI) para atraer inversiones. Lo que no tiene es la etapa industrial. El litio sale de los salares de Jujuy, Salta y Catamarca como carbonato de litio o cloruro de litio, cruza el Pacífico, y vuelve convertido en celdas de batería que se venden a Argentina con un valor multiplicado. El país participa de la cadena global de electromovilidad solo en el eslabón de menor valor agregado.
El caso más emblemático es el de las baterías. UniLiB, la primera planta de celdas de litio del país, está en La Plata, no en el norte. Y tiene una capacidad de apenas 13 MWh anuales, equivalente a 1.000 baterías de almacenamiento estacionario o 50 para colectivos eléctricos [citation:11]. No es una planta industrial: es un piloto de desarrollo tecnológico. Mientras tanto, los proyectos de litio en Jujuy, Salta y Catamarca siguen aumentando su capacidad de extracción: Cauchari-Olaroz produjo 25.400 toneladas de LCE en 2024, y planea expandirse a 85.000 [citation:12]. El litio se multiplica, pero la industrialización sigue ausente.
Este polo propone cambiar esa ecuación. No se trata de dejar de exportar carbonato de litio: se trata de agregar la etapa industrial que hoy no existe. Plantas de cátodos en Jujuy, celdas en Catamarca, material activo LFP, y una articulación directa con el Polo 6 (Metalmecánico Córdoba) para que el litio argentino se convierta en baterías argentinas, y las baterías argentinas en vehículos eléctricos argentinos.
Cada eslabón de la cadena del litio multiplica el valor del producto. Argentina participa de los dos primeros. Este polo propone agregar los tres siguientes.
El multiplicador de valor es la clave de todo el polo. Una tonelada de carbonato de litio vale en el mercado internacional entre USD 9.000 y 20.000, según el precio del momento [citation:13]. Esa misma tonelada, convertida en material activo para cátodos, vale entre USD 50.000 y 60.000. Y convertida en celdas de batería terminadas, vale entre USD 80.000 y 100.000. La diferencia entre exportar carbonato y exportar celdas es de 8 a 10 veces el valor. Argentina hoy exporta carbonato.
Argentina no parte de cero: tiene siete proyectos en producción y una decena más en construcción avanzada. La base de extracción ya existe. Lo que falta es la etapa industrial.
El litio no es un recurso aislado: es el insumo de la electromovilidad, y su industrialización depende de la articulación con otros polos productivos y con la red ferroviaria nacional.
| Componente | Inversión estimada | Detalle |
|---|---|---|
| Planta de cátodos en Jujuy | USD 500M | Material activo LFP y NMC, capacidad inicial de 10.000 t/año |
| Planta de celdas en Catamarca | USD 800M | Celdas de ion-litio, capacidad inicial de 2 GWh/año |
| Zonas Económicas Especiales | USD 200M | Infraestructura y servicios en los tres parques industriales mineros |
| Formación técnica en electroquímica | USD 80M | Escuela técnica y instituto terciario, articulados con CONICET y Y-TEC |
| Infraestructura logística y energética | USD 1.200M | Caminos, líneas eléctricas, gasoductos y conectividad en los salares |
| Articulación con Polo 6 y Corredor 2 | USD 220M | Obras de conexión y acuerdos operativos |
| TOTAL DEL POLO | USD 3.000M | Jujuy – Salta – Catamarca, cadena completa de litio |
El cálculo de empleo en construcción se apoya en el mismo criterio utilizado en los corredores ferroviarios: 6,25 empleos por cada USD 1 millón invertido, proporción que surge del proyecto de tren bala de 2008. Aplicando ese criterio a los USD 3.000M del Polo 1, la obra generaría del orden de 18.750 empleos en distintos momentos de su ejecución, de los cuales aproximadamente 12.000 serían directos y 48.000 indirectos.
El empleo operativo permanente en las plantas de cátodos y celdas se estimó con referencias internacionales de plantas de similar capacidad: una planta de cátodos de 10.000 t/año emplea entre 500 y 800 operarios, y una planta de celdas de 2 GWh/año emplea entre 1.500 y 2.500. A esto se suman los empleos indirectos en la cadena de proveedores de insumos químicos, logística y servicios mineros.
Argentina tiene el 21% de los recursos globales de litio, costos de producción entre los más competitivos del mundo, y siete proyectos ya en producción. Lo que no tiene es la etapa industrial: las celdas de batería se importan, y el litio se exporta como carbonato sin procesar. El Polo 1 propone lo que el país nunca hizo: plantas de cátodos en Jujuy, celdas en Catamarca, y una cadena completa que conecta el salar con la electromovilidad. Es el primer polo de una red federal de reindustrialización que transforma recursos naturales en empleo, PyMEs y exportaciones con valor agregado.