Bahía Blanca es, desde hace más de cuatro décadas, el corazón petroquímico de Argentina. El complejo nació en 1981 con la puesta en marcha de la planta de etileno de Petroquímica Bahía Blanca, y se consolidó en 1986 con la integración de las plantas satélites de polietileno, PVC y cloro [citation:1]. Hoy el polo concentra el 56,3% de la capacidad petroquímica instalada del país y genera cerca del 67% de la producción nacional del sector, explicando el 43% de las exportaciones [citation:2][citation:8].
La estructura del polo es un ecosistema industrial integrado donde las materias primas circulan entre empresas: el etileno se convierte en polietileno, el cloro en PVC, la soda cáustica en insumo para la potabilización del agua. Unipar es el único productor argentino de PVC, con una capacidad instalada de 230.000 toneladas anuales [citation:8]. Profertil produce urea granulada desde 2001, vinculando la petroquímica con el complejo agroindustrial [citation:19]. Compañía Mega procesa el 40% del gas de la Cuenca Neuquina [citation:7].
Pero el polo tiene una limitación estructural: es intensivo en capital y no genera una cantidad proporcional de empleo directo. El sector petroquímico y energético local ocupa hasta 3.500 personas, el 1,5% de la población de Bahía Blanca [citation:5]. La paradoja es que, siendo el polo petroquímico más grande del país, su impacto en el empleo local es limitado. Los nuevos proyectos de urea y fraccionamiento de líquidos apuntan a cambiar esa ecuación, agregando 4.800 puestos de trabajo durante la construcción y más de 300 permanentes en la operación [citation:13].
La petroquímica es la cadena que multiplica el valor del gas. Argentina hoy importa los productos que podría fabricar con su propio gas. Este polo propone cerrar esa brecha.
El caso de la urea es el más elocuente. Argentina importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes en 2025, un 28% más que el año anterior, con la urea como el principal producto importado [citation:11][citation:16]. La producción local, concentrada en Profertil, no alcanza a cubrir la demanda. La nueva planta de Pampa Energía, con una capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales, permitirá sustituir importaciones y generar un saldo exportable, con un impacto en divisas estimado en USD 1.000 millones anuales [citation:9].
El caso del PVC muestra el potencial de la sustitución de importaciones. Argentina produce 230.000 toneladas anuales de PVC en la planta de Unipar en Bahía Blanca. Entre 2021 y 2024, las importaciones cayeron a un mínimo histórico de 10.000 toneladas, mientras las exportaciones alcanzaron 93.000 toneladas [citation:8]. El PVC es indispensable para la construcción de viviendas, redes de agua potable y cableado eléctrico. El cloro y la soda cáustica son esenciales para potabilizar el agua que consumen millones de personas [citation:2].
Bahía Blanca no parte de cero: tiene el polo petroquímico más grande del país y dos proyectos de inversión históricos aprobados en 2026. El polo los articula y los potencia.
Bahía Blanca no produce gas: lo industrializa. Su articulación con los demás polos cierra la cadena entre la energía, la industria y la mesa.
| Componente | Inversión estimada | Detalle |
|---|---|---|
| Planta de urea de Pampa Energía | USD 2.700M | 2,1 MTn/año de urea granulada, planta de amoníaco asociada |
| Proyecto de líquidos de TGS | USD 3.000M | Poliducto de 573 km, planta de fraccionamiento de 90.000 bbl/día, terminal marítima |
| Expansión de Compañía Mega | USD 250M | Ampliación de fraccionamiento de 4.800 a 7.200 ton/día |
| Expansión de Profertil | USD 1.500M | Duplicación de capacidad a 2,6 MTn/año |
| Modernización portuaria y logística | USD 500M | Ampliación de Puerto Galván, tanques de almacenamiento, brazos de carga |
| Formación técnica en petroquímica | USD 100M | Tecnicaturas y cursos de especialización en UNS, UTN y escuelas técnicas |
| TOTAL DEL POLO | USD 8.050M | Bahía Blanca, cadena petroquímica y portuaria |
El Polo 10 es el segundo mayor generador de empleo de toda la red de 12 polos, por el tamaño de las inversiones y la complejidad de las plantas industriales. Solo la planta de urea de Pampa Energía demandará más de 4.800 puestos de trabajo directos en su pico de construcción [citation:13], además de los empleos indirectos asociados a la cadena de valor. El proyecto de líquidos de TGS generará 4.000 empleos directos y 15.000 indirectos durante su construcción [citation:4].
A esto se suman los empleos de la expansión de Compañía Mega, la expansión de Profertil, y el desarrollo de proveedores locales. El polo petroquímico actual ocupa hasta 3.500 personas en forma directa o indirecta [citation:5]. Con los nuevos proyectos, el empleo en el sector se multiplicará significativamente, tanto en la construcción como en la operación permanente. La articulación con la UNS, la UTN y las escuelas técnicas de Bahía Blanca es clave para la formación del capital humano necesario.
Bahía Blanca concentra el 56,3% de la capacidad petroquímica instalada de Argentina y el 67% de la producción nacional. Es el único lugar del país donde el gas de Vaca Muerta se convierte en urea, PVC y fertilizantes. Con la planta de urea de Pampa Energía (USD 2.700M) y el proyecto de líquidos de TGS (USD 3.000M), el polo no solo industrializa el gas: cierra la cadena entre la energía de la Patagonia y la producción agropecuaria que alimenta al mundo. Argentina puede pasar de importar 4,1 millones de toneladas de fertilizantes a exportar 2,4 millones de urea. Es el complemento natural del Polo 8 y el eslabón industrial que el gas de Vaca Muerta estaba esperando.